Atlas está con usted por que sabemos
la importancia de la vida.


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La pérdida de un ser querido es uno de los golpes más duros que nos puede deparar la vida. Nos embargan sentimientos de profunda pena y añoranza, para los cuales nadie está realmente preparado.
Cada deudo tiene una personalidad única, por lo que no existe una sola respuesta para esta pregunta. En la mayoría de los casos, el dolor asociado con el fallecimiento del ser querido comienza a menguar en el segundo o tercer año posterior al mismo. Esto significa que los fuertes sentimientos depresivos de los meses inmediatos comienzan a ceder ante sentimientos más optimistas y esperanzadores. Varios autores creen que la mayoría de los duelos toman entre dos y cuatro años. Por supuesto, algunos duelos son más cortos y otros más largos, dependiendo de los factores de personalidad así como de la naturaleza de la relación con el fallecido.
En el aspecto emocional, el deudo experimenta algunos de los siguientes síntomas: incredulidad, shock, indiferencia, negación, tristeza, ansiedad, culpa, depresión, irritabilidad, soledad o frustración. En cuanto a los síntomas físicos, los más comunes son: opresión en el pecho o la garganta, dolor en el área del corazón, ataques de pánico, mareos o temblores, disturbios del sueño, tales como insomnio o dormir en exceso. Todos estos síntomas físicos y emocionales decaen durante el rango normal de respuesta ante la pérdida.
Los niños pueden experimentar un duelo desde muy pequeños. Como los adultos, ellos tienen sus propias maneras de enfrentar el dolor. Es importante detectar si sus hijos están tristes o angustiados y ayudarlos a expresar sus sentimientos.
Aunque es difícil hablar con un niño acerca de la muerte, es importante ser honesto con ellos y ayudarlos a entender que está pasando. Por ejemplo:
No sólo las vacaciones son difíciles porque hay una “silla vacía”; también lo son los aniversarios, cumpleaños, días de la Madre y del Padre, etc. Algunas maneras efectivas de manejar estos días especiales son:
No es raro sentir enojo. A veces el enojo es dirigido a la persona fallecida, otras veces hacia otros miembros de la familia, a los médicos, o en ocasiones hacia Dios.
El enojo pasará con el tiempo, aunque puede ayudar el hacer ejercicio, realizar actividades como el aseo del hogar, el mantenimiento del jardín, así como hablar acerca de los sentimientos de enojo.
Aunque los deudos a menudo sienten que no son útiles, existen importantes pasos que pueden seguir para que el proceso de su duelo sea más llevadero y que dure menos tiempo:
Después de la muerte de un ser querido, es común sentir una fuerte tentación de hacer cambios importantes; dichos cambios pueden incluir el vender la casa, tomar un nuevo empleo o incluso dar un nuevo giro a la carrera. Una buen consejo es posponer cualquier cambio importante por al menos un año después de la pérdida, a menos que existan fuertes razones para el mismo. Una autoridad en el tema, R. Earl Grollman, recomienda:
“Puede estar tentado a hacer cambios radicales en su vida – vender su casa, mudarse a otra ciudad, comenzar de nuevo lejos del hogar familiar y de los recuerdos dolorosos. Espere un tiempo, este no es el mejor momento para decisiones de este tipo, su juicio aún está alterado por el dolor. Habituarse a una nueva vida toma tiempo, meditación y paciencia”.
El proceso de duelo se completa cuando se superan sus distintas etapas, de acuerdo a J. William Worden, Ph. D:
Para aquellos que buscan una señal clara de que su duelo esta por completarse, Worden ofrece esta reflexión: “Un signo de un duelo terminado es cuando la persona es capaz de pensar acerca del finado sin dolor. Siempre existe un sentimiento de tristeza cuando pensamos en alguien querido que hemos perdido, pero es una tristeza diferente, sin la intensidad y el dolor que tenía en un principio. Uno puede pensar en el difunto sin tener manifestaciones físicas como el llanto o la opresión en el pecho. El duelo ha terminado cuando una persona puede dirigir sus emociones de nuevo hacia la vida.”
Fuente: Victor M. Parachin, National Funeral Directors Association.
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